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Por Carlos Barrientos – Vortex

Mucho ha pasado desde aquellos cuasi distópicos días de pandemia, cuando obligados en encerrarnos en casa, tuvimos que hacer frente a sus consecuencias sanitarias, pero también económicas y por qué no decirlo también psicológicas. Parte de nosotros se fue en esos extraños días (y meses), y una de las consecuencias directas que tuvo en el mundo del arte y la cultura en general, ante las dificultades de realizar presentaciones en vivo y poder girar, fue llevarse consigo a una de las bandas más apreciadas en este lado del mundo. Anathema se enfrentó a la bancarrota en 2020 tras la cancelación de la gira por el décimo aniversario de su trabajo We’re here because we’re here, álbum que marcó un punto de inflexión musical en su trayectoria. En plena pandemia Anathema anunció su disolución y creo que la mayoría en su momento pensamos que efectivamente se cerraba la posibilidad de volver ver en vivo ese clásico repertorio.

La separación artística de Anathema entre los hermanos fundadores Vincent y Daniel Cavanagh, se tradujo tiempo después en dos proyectos: Vincent creó The Radicant hacia un lado más electrónico y atmosférico, alejado del mundo del rock, y Daniel decidió continuar con el legado de Anathema bajo el nombre de Weather Systems, nombre tomado del undécimo álbum de estudio de la banda lanzado en 2012. Y como bien explicó recientemente Daniel en una entrevista, no puede haber Anathema si alguno de ellos dos no está, así es que la decisión correcta fue rebautizar la continuidad del legado sin pretender confundir a sus seguidores.

Y luego de un tiempo, Weather Systems finalmente tomó forma con Daniel Cavanagh en guitarra y voces, y Daniel Cardoso en batería, exAnathema en su última etapa. Y para Weather Systems, Daniel Cardoso sumó al proyecto a sus compatriotas Soraia Silva en voces y André Marinho en bajo y voces, creando una amalgama que sigue con el legado esperanzador, luminoso y espiritual, pero sin dejar de lado ese aspecto emocional y nostálgico que lo caracteriza.

Weather Systems lanzó hacia fines de 2024 su primer álbum Ocean without a shore, y que incluyó 9 composiciones que se desarrollaron a partir de demos para lo que hubiese sido un nuevo trabajo de Anathema. Y aunque podríamos decir que Weather Systems es la continuidad, está por ver a futuro cuál será el camino que irán tomando a medida que vayan construyendo su propia historia, sin dejar de lado el enorme legado de 30 años de la dupla de Vincent y Daniel.

La banda que a las 21:05 abrió la jornada del miércoles 4 de febrero en el Teatro Cariola fueron los locales Crisálida, un acto absolutamente acorde para ello, no sólo por la afinidad de los estilos de ambas bandas, si no también por la estrecha relación entre los nacionales y Daniel Cardoso, quien ha producido los últimos trabajos de Crisálida. La banda está conformada por Cynthia Santibañez en voz, Braulio Aspé en bajo, Paulo Stagnaro en batería, y Augusto Maldonado Sudy y Damián Agurto en guitarras. La propuesta en escena de los chilenos se centró fundamentalmente en presentar parte de su álbum Niños dioses de 2024, el más reciente en su discografía, con temas como “Destino”, “Küntur”, “Si digo adiós”, “El niño de El Plomo”, y “Volcano”, además de los cortes “Cabo de Hornos” y “Morir Aquí, de su anterior trabajo

Terra ancestral de 2015. Metal progresivo en español que conectó inmediatamente con el público, tanto por su fuerza, sólida presencia y la cálida y potente voz de Cynthia, con su habitual carisma en escena.

Al llegar al cierre de su presentación, Cynthia nos contó que Sudy está de cumpleaños, e invitó al público a cantarle para festejarlo en su aniversario, quien agradeció el gesto con una sonrisa y afectuoso saludo a los asistentes. Un momento que quedará grabado por su calidez y sencillez sobre el escenario. Muy bien por Crisálida y su presentación, que en 45 minutos desplegaron gran energía, aunque en lo personal espero verlos pronto con un show más extenso.

Luego de unos minutos para el cambio equipos en el escenario, pasamos a revisar el merchandising en el lobby de acceso al teatro, material de bandas chilenas y extranjeras ante la mirada curiosa de varios presentes. Y también para escapar un poco del aire sofocante de la planta baja del recinto, que a pesar de no estar absolutamente lleno, a ratos se hacía difícil aguantar la temperatura ambiente, algo que también sufrió Weather Systems posteriormente. A las 22:15 aproximadamente la iluminación del recinto cambió para generar un ambiente introspectivo. Y de pronto comenzó a sonar “All eyes on me” de Bo Burnham. Casi al finalizar el tema, Daniel Cavanagh se subió al escenario con su celular, cantando sobre la pista y grabando al público con su móvil, atrayendo las miradas de los asistentes.

Lentamente fue ingresando a escena el resto de la banda para dar comienzo al show con “Deep”, un clásico instantáneo de Anathema que abre el álbum Judgement de 1999, en una excelente apertura para dejar los ánimos bien arriba. Y luego de ese recuerdo, fuimos testigos por fin del presente de la banda con “Still lake” en una poderosa versión y luego con “Synaesthesia”, tema que abre su placa debut. Dos temas muy enérgicos y perfectamente enlazados con “Deep”, mostrándonos el lado más pesado y al mismo tiempo emocional del repertorio escogido. Tras una pausa para dirigirse al público, continuaron el show con dos temas más de su único álbum, mostrándonos el lado más suave y atmosférico. “Do angels sing like rain?” y “Ghost in the machine” nos mostraron la faceta actual que bien calza con el repertorio de la última etapa de Anathema, al interpretar luego “Springfield” del álbum The optimist de 2017, en esa dirección que los llevó por un lado más positivo, espiritual y esperanzador, cantado con entusiasmo por gran parte de los presentes. Al igual que la siguiente “Are you there? part 2” perteneciente al único disco de Weather Systems y que es una clara continuación y más bien una versión alternativa del tema homónimo del álbum A natural disaster de 2003 de Anathema, y que dio pie a elevar el ánimo para lo que vendría posteriormente.

Tras una pausa, Cavanagh se dirigió al público para anunciar que el lado más pesado del repertorio. Suena “A simple mistake” del álbum We’re here because we’re here de Anathema, con todo su inicio suave y luego rompiendo hacia el final con su ritmo pulsado, melódico y pesado. “Closer” es la siguiente, otra escogida del álbum A natural disaster, mostrándonos también el lado más electrónico del show, un clásico de Anathema que fue seguida con alegría por los asistentes. “Ocean without a shore” que da título a su único álbum nos devolvió al presente de la banda y nos transportó nuevamente al lado emotivo y melancólico de su repertorio. Sin embargo, el cierre de la primera parte vendría con “Flying”, cantada a todo pulmón por los asistentes, sorprendiendo a Cavanagh, ya que el público comenzó a cantar el coro del tema antes de que la propia banda iniciara su interpretación, y que se convirtió en algo especial de la noche.

Tras una pausa para el descanso y el inicio del encore del show, por problemas técnicos en los equipos de pedales de guitarra de Cavanagh, se vio obligado a esperar por los ajustes. Y para aminorar la espera, compartió con nosotros una interpretación en teclado de “Piano sonata 14 – adagio sostenuto” de Ludwig van Beethoven. Y si bien inicialmente se observó como un relleno, al poco andar adquirió carácter propio al ser ejecutada íntegramente ante el respeto de todos.

La última fase del show incluyó la trilogía: “Untouchable, part 1”, “Untouchable, part 2” y “Untouchable part 3”. Temas que fueron coreados por todo el recinto y que llamó mucho la atención de Daniel Cavanagh y Soraia Silva. Una hermosa interpretación vocal de la portuguesa, quien durante toda la noche vibró sobre el escenario, destacando no sólo por su registro, si no también por su carisma y desplante en escena, moviéndose, bailando y comunicándose con las primeras filas. El momento más extraño de la noche llegó con “Wherever i may roam”, cover de Metallica que fue anunciada como una influencia temprana de Cavanagh y que gusta también a André Marinho, quien interpretó la voz.

Un tema que si bien fue seguido por todos, pienso que no calza muy bien con el resto del repertorio, pudiendo escoger otra de Anathema. La sorpresa de la noche llegó con “A Natural Disaster” del álbum del mismo nombre, anunciada como debut en vivo en su interpretación por Weather Systems, destacando una vez más el gran registro vocal de Soraia Silva. Finalmente llegó “Fragile dreams”, de Alternative 4 de 1998 en uno de los cierres más esperados por los presentes, siendo cantada en su totalidad, y con Cavanagh bajando del escenario para mezclarse en el público en la sección final.

Un cierre enérgico, emotivo y también nostálgico, y que en lo personal me recuerda la época en la cual conocí a Anathema en 1998. Alrededor de las 00:45 horas y tras casi 2 horas y media de presentación nos devolvimos a casa contentos de presenciar el reencuentro con los clásicos de antaño, pero a la vez por observar el presente de una banda que poco a poco irá encontrando su camino propio. Y si bien la mayoría de los presentes concurrieron por el legado de Anathema, creo que Weather Systems comenzará a brillar por sí mismo, manteniendo el recuerdo de los clásicos, pero sabiendo que son capaces de construir a partir de él. Un muy buen show, con detalles técnicos menores que logaron salvar con oficio y una comunión intacta con el público que seguramente la banda atesorará por mucho tiempo.

Produce: Chargolaprod

Fotos: Rubén Gárate (@brutal_pebre_ en Instagram)

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