La banda se presentó la tarde del jueves 16 en el Aula Magna de la UCT
Tal como lo manifestara previamente el baterista Marcelo Segovia en una entrevista brindada al programa Bitácora Rock de Radio Sonata, la banda brindó un espectáculo distinto a lo que ya nos había ofrecido en las visitas anteriores a Temuco. Según en adelanto exclusivo, el baterista de la banda señalaba que la puesta en escena tendría como novedad un formato cuarteto, en el que prescindieron de las voces femeninas, coro característico de los Damage, para enfocarce en los inicios de los ingleses y sus particulares puestas en escena en los 70´s.
Centrándonos en el evento propiamente tal, la banda arranca un auditorio ‘sold out’ que empujagaba el arranque, compensado con un soberbio “Astoronomy Domine” ( The Piper at the Gates of Dawn, 1969) estableciendo de entrada y con claridad la propuesta de los chilenos. Lo que le siguió simplemente invitó a ser parte de una experiencia distinta a las anteriores, y dejarnos cautivar por el legado de los británicos.
Un desfile de verdaderos clásicos, y más de alguna sorpresa que los más fanáticos nunca esperaron escuchar en vivo, dejaron en evidencia la calidad de los músicos, partiendo de la solidéz de los tambores de Marcelo Segovia, la fuerza que necesita la banda para lograr un sonido atronador, en compicidad por la otra fuerza base de la locomotora como lo es el bajo de Matías Lobo y su tremendo despliegue vocal en clave Waters.

La banda también nos ofrece, a un cada vez más participativo Francisco Vásquez, el hombre tras los Hammond, que hizo gala de talento, carizma y simpatía en todo momento. Junto a ellos la guitarra de Felipe Bravo, a cargo de sacudirnos emocionalmente en cada punto de su Fender Strat, matizada con toques acústicos merecidos tras aquellos sacudones tormentozos, algo propio de los Floyd que poco a poco nos llevaban a lo sublime, vease en “Dogs” (Animals, 1977).
Fue un nuevo paso por Temuco de la Banda Brain Damage, dejando una estela luminosa con la música de unas leyendas, algo que muchos de sus seguidores agradecen. Como aquel que faltando 20 minutos para el cierre tuvo que irse, sacudiendo su chaqueta al aire con canto rabioso, pero feliz de estar lo más cerca de unos que nunca pudieron visitar Chile como banda.
Nota: Pablo Chávez Bastidas
Fotos: Aliwenmalen




