Por Carlos Barrientos (Vortex)
El sábado 26 de abril el Teatro Caupolicán en Santiago una vez más fue el punto de reencuentro de la fanaticada del prog rock. El debut de los británicos THE PINEAPPLE THIEF en tierras nacionales, tras dos intentos fallidos, no hacía más que confirmar el arrastre de un estilo a veces esquivo, pero que en Chile cuenta con una acérrima base de seguidores, en una jornada que también contó con lo locales NUVIAN como acto de apertura.
Dos minutos antes de las 20:00 horas y con puntualidad suben al escenario los santiaguinos NUVIAN (Puente Alto y Quilicura, 2019), conformados por Matías Salas y Gabriel Contreras, en una inédita dupla de dos bajos, y en ausencia de su baterista Tomás Cortez. Ante una creciente y entusiasta audiencia que llegó temprano a presenciar a los créditos locales, NUVIAN desarrolló un rock atmosférico instrumental con texturas math-rock, y que funciona bien en el circuito progresivo. Una propuesta muy interesante por las sonoridades que consiguen con dos bajos, y lo inusual de ver en escena. Con tan sólo 1 EP lanzado en 2024, es una banda a la que hay que tener en cuenta en sus futuros lanzamientos. El setlist incluyó los temas: Orquídea; Río Arriba; Hormiga; Árbol; y Sombras, en una presentación de 25 minutos de duración, dejaron encendido el recinto de calle San Diego 850 para lo que vendría a continuación.

Tras una pausa de 40 minutos aproximadamente durante la cual pudimos observar la venta de merchandising en la entrada del teatro, el ambiente comenzó de a poco a llenarse de ansiedad por presenciar finalmente a una banda que como decíamos al inicio, tuvo dos intentos fallidos de debutar en Chile y finalmente esta fue la vencida. Y es importante destacar que THE PINEAPPLE THIEF vino a Sudamérica solamente para dar dos shows en Chile, en Santiago y Talcahuano, por lo tanto esto es otra muestra más de que los sonidos progresivos, en distintas vertientes, desde los más metaleros, los más jazzeros, hasta los orientados al crossover con texturas avant-pop, tienen cabida en el terreno nacional.
Si bien el sábado el Teatro Caupolicán no se repletó, estando aproximadamente a un 70% de su capacidad, la verdad es que este tipo actos sigue en plena forma, considerando que ya tenemos shows agendados para HAKEN y BEAT en las próximas semanas, luego STEVEN WILSON en octubre, y la edición del festival CL.PROG 2026.
Con puntualidad, y como nos tiene acostumbrados Spider Prod. en sus eventos, a las 21:00 h. se apagaron las luces del escenario para dar pie a la intro en dos fueron apareciendo uno a uno los músicos sobre el escenario. Finalmente estábamos en presencia de los británicos THE PINEAPPLE THIEF. La banda, conformada por su líder y fundador Bruce Soord en guitarra y voces, Jon Sykes en bajo, Steve Kitch en teclados, Beren Matthews, guitarrista de gira, y el aclamado baterista y percusionista Gavin Harrison subieron a las tablas, para abrir el show con “The Frost”, uno de los cortes de su álbum It Leads To This (2024). Un tema que abre suave y melodioso en que destaca la voz de Soord y luego rompe con guitarras potentes, que sirven apara encender el recinto con la presencia escénica de la banda y conectar inmediatamente con la audiencia.
Llegaba una de las más esperadas de la noche, la bella “In Exile” de Your Wilderness (2016), probablemente el álbum que los catapultó definitivamente como uno de los grandes exponentes del progresivo actual. La conexión de la banda con el público fue instantánea, y rapídamente cayeron los vítores para baterista Gavin Harrison, reconocido también por su trabajo junto a King Crimson y Porcupine Tree, y las visitas realizadas junto a estas dos bandas. Siguieron los temas “Put It Right” que abre su placa It Leads To This (2024), y tres cortes de su álbum Versions Of The Truth (2020): “Demons”, “Our Mire” y la que da título a esa placa “Versions Of The Truth”. Estos temas, que en estudio rozan la sutileza y elegancia, en vivo ganan potencia y energía, sin perder un ápice de la calidez original, lo que convierte a THE PINEAPPLE THIEF en un acto que también puede sonar bien rockero sin caer en concesiones.
Cayeron también las ovaciones para Bruce Soord, carismática voz que en ciertos momentos recuerda a la de Steven Wilson en Porcupine Tree, la influencia más notoria en la música de los “ladrones de piñas”, sobre todo en la era del disco Lightbulb Sun (2000) e In Absentia (2002) de sus compatriotas. Como la siguiente en el setlist, la muy esperada “Every Trace Of Us” del álbum It Leads To This (2024), un hermoso tema muy melódico y sugerente, que rompe en un coro misterioso y que es coreada por gran parte de los asistentes. Cabe destacar también el juego de luces sobre el escenario y que complementa a la perfección con las atmósferas creadas por los músicos, cuyo telón de fondo fue sencillamente la portada de su álbum 2024, sin utilizar mayores elementos distractores como proyecciones o pantallas.
Es sabido que la maestría de THE PINEAPPLE THIEF está en la elegancia de composiciones creadas en el formato canción de duración intermedia, también existe el espacio en el setlist para demostrar lo que pueden hacer en temas de larga duración, como la que sigue: “White Mist” de Dissolution (2018) con sus 11 minutos, y que si aún no has escuchado te sugiero hacer. Un tema que atraviesa sentimientos como la melancolía, pero sin caer en la tristeza. Es sutil y al mismo tiempo esperanzador, como si desearas encontrar respuestas en momentos en que no la estás pasando bien. Precioso tema que tal vez a uno que otro fan le evoque como a un cruce entre ciertas secciones de “Arriving Somewhere Not Here” y “Anesthetize” de Porcupine Tree. Se destacan la voz de Soord y el talento de Harrison en percusiones.
“All That’s Left” y “Now It’s Yours” de su placa It Leads To This cerraron la primera parte del setlist de los británicos, en aproximadamente 70 minutos de show. Elegancia y melodía que resuenan potentes en el recinto de San Diego, sobre todo en esta última por la emocionalidad que despertó en su ejecución. Y luego de unas breves intervenciones de Soord y el cambio de instrumentos sobre el escenario, nos regalaron breve set de canciones en formato acústico que el público agradeció con una complicidad admirable. Como si de pronto el teatro se convirtiera en un ambiente de club por la cercanía y la calidez demostrada. Aparecieron las guitarras acústicas de Soord y Matthews, las perscusiones de Harrison y el teclado ambiental Kitch, para interpretar tres cortes: “Threatening War”; “Barely Breathing”; y “Snowdrops”, estas dos últimas las más antiguas de su catálogo que fue revisitado en el concierto.
Tras el formato acústico, habíamos entrado a un show más íntimo pero rápidamente nos devuelven a la energía con “Rubicon” de It Leads To This, que sirvió para encender nuevamente al público y provocar que una parte de este saltara en la zona central de cancha, y las que siguieron “To Forget” e “It Leads To This”, pertenecientes al mismo álbum nos metieron de lleno en el álbum más reciente de los británicos. Los vítores no cesan ante el anuncio del último corte a interpretar en el setlist antes del encore. Se trata de “Give It Back” del álbum All The Wars (2012) y que fuse reinterpretada en el álbum del mismo nombre lanzado en 2022, con Gavin Harrison en batería. Una versión que en vivo suena aún más potente y visceral que la de estudio, y gana en energía, siendo la adecuada para cerrar esta parte.
Tras la pausa en que los músicos desaparecieron del escenario, los vítores no se dejaron esperar para pedir el regreso de THE PINEAPPLE THIEF al escenario. Y si bien no hay sorpresa, todos regresaron rápidamente para regalarnos el encore del show. La últimas en ser ejectudas fueron “Fend For Yourself” de Your Wilderness (2016); “Alone At Sea” de Magnolia (2014), y finalmente es el turno de “The Final Thing On My Mind”, otro de eso cortes en que la banda se extiende más allá de la duración tradicional de sus temas, para regalarnos uno emotivo y casi épico, dentro de las texturas más melancólicas y evocadoras de su repertorio.
La promesa de un show extenso se cumplió con creces, con casi 2 horas y 15 minutos sobre las tablas, y la promesa de regresar a Chile en un siguiente tour, porque este show demuestra que tienen público suficiente como para llenar el recinto. No todas las bandas de este estilo se pueden jactar de conseguir shows fuera de Santiago, y ellos son uno de esas. Ante el éxito de agrupaciones como otras agrupaciones como Soen, Tesseract o Leprous en Chile, no cabe más que agradecer que Spider continué trayendo este tipo de actos que continúan con el legado de la música progresiva.
Fotos: @franciscoaguilar.ph




