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4. Axl Rose

En la cuarta posición asoma uno que extrañamente no picó con las provocaciones que le hacía el antes mencionado, difunto Kurt Cobain, el adorable William como otra joya del rock.

Oh my God, de este asusta hablar, ya que pueda que aparezca uno de sus súbditos y nos venga a aplaudir la come mote a domicilio. En fin, eso no importa, somo profesionales y nos entregamos al cahuín metalero.

Flaite como ninguno, si fuera chileno le haría al trap del weno sin dudas; llegaba tarde a los conciertos, 2 horas mínimo, los pobres gunners hacían hora mientras chupete de fierro pasaba por la aduana a alguna modelo que le tenía como souvenir algún manager de esta divinidad. Llegaba más cocido que botón de oro a la hora del shoss, y si le reclamaban, paraba la raja y se retiraba generando caos masivos por doquier, o si lo miraban mucho saltaba como trapecista de circo y se agarraba a aletazos con algún desdichado del público.

A la historia pasó un reportero gráfico chilensis, cuando en el año 1993 en su visita a chile, Axl se picó con el ágil de la prensa y le sacó la chucha en la entrada del hotel (ese weón todavía tiene la jeta hinchada).

El ilustre pasado los años regresó al ruedo pero ahora devenido en monja, aunque si le mojan la oreja con agua bendita de seguro ‘reatciona’ y saca el corvo del maharajá.

https://www.youtube.com/watch?v=15IdA6Q7cCQ